“Los cronopios, en cambio, esos seres desordenados y tibios, dejan los recuerdos sueltos por la casa, entre alegres gritos, y ellos andan por el medio y cuando pasa corriendo uno, lo acarician con suavidad y le dicen: ‘No vayas a lastimarte’, y también: ‘Cuidado con los escalones’.
"Todo esto vino a ella de pronto
Un orgasmo del corazón insospechado
Le temblaron las piernas
Y se descubrió sentada
Entre las gentes desoladas
Feliz…"